Dildo ollaLa, la coincidencia más bella que pudiera pasarme.

¿Saben esas coincidencias raras, que nunca esperarias de notar en tu vida y que, puntualmente llegan dejandote sin palabras?

Mi coincidencia es algo especial. Antes que nada tiene un nombre: se llama ollaLa. Luego, si tuviera que categorizarla, la pondria entre los jugetes para niñas grandes, traviesas e insaciables. Quien me conoce sabe que no soy exactamente un simbulo de deshinibicion sexual, pero, este maravilloso objeto, que no tengo duda en definir lo que cada mujer tendria que guardar en su cajon de las maravillas, ha cambiado mi vida. Radicalmente.

Quiero empezar un paso a la vez.

Cuando cumplí los 18 años mis amigas me llevaron en un sexy shop porque, según ellas, era demasiado casta y púdica para mi edad. Entre vibradores, consolador y lencería ultra-sexy, la primera cosa que pensé fue: ¿No serán aburridos? Quiero decir, pensar de meter algo de plástico frio a contacto con una zona sensible y caliente, solo para un poco de diversión la verdad no me entusiasmaba mucho. En ese entonces, todas mis amigas compraron algo: una un par de braguitas comestibles, otra un vibrador pequeño para clítoris, otra más un disfraz de sexy enfermera. A mí me regalaron uno de estos aparados de plástico: un vibrador.

Al principio, debido a mi falta de experiencia en el sector – solo había tenido un novio – me daba mucha pena hasta la sola idea de usarlo. Lo miraba, tenía curiosidad de saber que sensaciones podía generar y porque tantas chicas tenían uno, pero nunca tenía el valor para probarlo. Un día, pero, me encontraba sola en la casa y me dije a mi misma: ¿porque no? ¿Porque no probarlo?.

La idea me intrigaba mucho, no logré alcanzar el orgasmo, pero, porque ese maldito vibrador realmente estaba muy frio, me parecia de hacerlo con un esteril pedazo de plastico. En tiempos de poca actividad sexual me podía ayudar para desahogar mis calenturas, sin embargo no era para nada satisfactorio.

Hace un tiempo pero, una amiga me hizo descubrir el dildo ollaLa.

Me ha mandado un enlace del sitio web por Facebook, cuando me enteré de que se trataba le dije a mi amiga que estaba loca en enviarme estas cosas. Me dijo que había encargado uno. Se trata de un consolador que se calienta completamente, simulando en todo al miembro viril. Wow! Reconozco que me lo pensé. Recordando la desagradable sensación del látex, frio y estéril, bien lejos de la realidad.

Hace alrededor de un mes, después de ir a bailar, me quedé a dormir a casa de mi mejor amiga que, en cuando llegamos en la casa, rápido me dijo: “¡Espera, tienes que verlo!”. Me enseñó el consolador ollaLa (mirarlo ha sido la primera palabra que me cruzó la cabeza), que había comprado en la medida más grande disponible, color carne, e hizo que lo tocara: túrgido, flexible, capaz de calentarse completamente.

Estaba algo ebria, lo reconozco, pero la curiosidad de el dildo caliente dentro de mí me arrolló en seguida. Le pedí que me enseñara cómo funcionaba, lo activó, me miró a los ojos y me dijo: “¿qué te parece si nos divertimos un poquito?”.

Nunca lo hubier imaginado, le brinqué en cima. Siempre me he sentido un poquito atraída por las mujeres, pero viéndola ahí, con el consolador ollaLa en mano, mientras se estaba cambiando para ir a la cama, no aguanté. Empecé a besarla con pasión, deseándola con todas las células de mi cuerpo: es increíble que un consolador caliente me permitió de satisfacer un deseo que me guardaba reprimido adentro, tener sexo con una mujer.

La desnudé y ella se acostó en la cama, solo con sus bragas pequeñas que malamente lograban esconder lo excitada que estaba. Continuamos a besarnos, a tocarnos, a desearnos. Empecé a lamerle el cuello y a besárselo, bajando siempre más: primero un pecho y luego el otro, mientras que los pezones se paraban por a calentura del momento. Empecé a besarle la barriga, y con las manos le rozaba las bragas y un calor perfumado de sensualidad me llenaba la nariz.

Empecé a besarle el pubis, bajando siempre más, pero evitando cuidadosamente el clítoris: no existe nada que me vuelva más loca que la espera, y esto claramente, también aplicaba para ella.

Le besé el interior del muslo y luego hundí la lengua en la cueva del placer, mientras que ella gemía sin poderse contener. Mientras continuaba a masajearla con la lengua, con la otra mano he agarrado el dildo ollaLa, lo he mojado con la boca y lo puse adentro de ella: caliente y túrgido, le arrancó un gemido de placer, mientras yo movía el consolador caliente rítmicamente con la mano adentro y afuera, continuando a estimularla con la lengua.

El orgasmo, prepotente e infinito, y luego, finalmente, llegó mi turno:

agresiva, me volteó y se puso encima de mi. Me puso la lengua en la boca con prepotencia, deseosa, casi, d sentir su proprio sabor. Luego me sorprendió, volteándose y sentándose en mi cara, mientras buscaba, frenética, mi seno. Empezó a lamerme, hasta alcanzar mi intimidad, mientras yo, víctima de la excitación, trataba de devolverle ese increíble placer posicionando mi boca en sus caderas.

Excitadísima, cuando he sentido el dildo ollaLa entrar adentro de mí, no he podido aguantarme y he gritado por el gozo. Creo que nunca había gozado así hasta ahora, siento como si me he librado de un enorme peso que llevaba adentro, un peso hecho de tabú sin sentido y completamente inútiles, que soy muy feliz de haber eliminado. El siguiente día no perdí más tiempo y he comprado un consolador ollaLa yo también, en la medida midi y en color rosa.

He esperado con impaciencia que llegara, finalmente, a mi casa y, cuando llegó, no he perdido tiempo y lo he utilizado enseguida. Masturbarse con un consolador completamente caliente es una de las experiencias más bellas que se puedan hacer, cuando deseas tener un momento de intimidad contigo misma.

Justo en estos días, empecé a platicar con un chico en Tinder.

Para calentarme un poco, la noche de nuestra cita, usé mi ollaLa dildo y disfruté un orgasmo largo e intenso: con los nervios mucho más relajados, salí de casa, bella como nunca, para ir a cenar con él. Lindo, simpatico, inteligente y compartiendo mis proprios intereses. Hemos cenado, hablado de varias cosas, hemos tomado un par de copas. Rápidamente me dio a entender, pero, que solo le interesaba una historia de sexo y que no estaba buscando una relación duradera en el tiempo, ni tampoco, quería comprometerse a nivel sentimental.

Si hasta hace unos años atrás hubiera reaccionado muy mal antes una declaración como esta, saliendo indignada, esta vez no fue así: He dicho que el consolador ollaLa ha sido una de una de esas coincidencias que me han cambiado la vida. A su proposición contesté diciendo: “muy bien entonces, ¿vamos a mi casa?”. No se lo esperaba, evidentemente mi apariencia de chica educada lo había engañado.

Le ofrecí de tomar y le pedí que me esperara en el sofá: fui a mi cuarto y agarré el dildo ollaLa, me quité las bragas y regresé con él. Me levanté la falda y empecé a jugar con mi consolador caliente, mientras estaba recargada a la pared con las piernas abiertas. ¡Faltó poco para que tirara la cerveza al piso! No se dejó rogar, si me echó encima, empezó a comerse mis senos con besos, a envolver su lengua con la mia, mientras veia una ereción sorpresiva que crecia siempre mas.

Se desabrochó el cinturón y me tomó ahí, dándome apenas el tiempo de soltar mi consolador ollaLa. Después de una primera ronda, me ha agarrado y me ha llevado a la recamara, adonde me aventó en la cama y empezó otra vez a comerme de besos. Agarró el consolador y jugó un rato conmigo, mientras que con una mano me estimulaba el clítoris, volviéndome loca de placer. Me puse su miembro en mi boca, jugando con la lengua, con los dedos y con el consolador ollaLa.

Luego, me tomó otra vez, me parecía excitado y duro adentro de mí, tierno y animal al mismo tiempo. Llegamos juntos al orgasmo, poderoso y caliente llegó adentro de mí y, no pudiendo aguantarme, me agarré a su espalda y lo rasguñé, clavando los dientes en su cuello mojado de sudor.

¿Porque el dildo ollaLa ha cambiado, realmente, mi vida?

Porque he aprendido a jugar conmigo misma, a jugar con los demas y porque me ha regalado dos amistades intimas con quienes siempre tengo ganas de jugar juntos. La proxima vez, tal vez, podriamos divertirnos en cuatro, con la sola idea me mojo toda. Mi consolador ollaLa, preparate para darme algo de diversion, mi fantasia empieza a volverse demasiado fuerte y siento otra vez la necesidad de jugar juntos.

 

 

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